miércoles, 12 de enero de 2011

Práctica de Periodismo Interpretativo

El oficialismo asevera que aún son mayoría

El “no volverán” como punto de partida

El pasado miércoles, 5 de enero, tuvo lugar en el Palacio de Justicia uno de los hechos más importantes para la oposición venezolana en estos últimos 12 años.  La oposición comienza a tener voz dentro de los organismos del estado.
 En el hemiciclo del Palacio Legislativo,  se juramentó la nueva Junta Directiva de la AN conformada por: Fernando Soto Rojas como presidente, Aristóbulo Isturiz como primer vicepresidente y Blanca Eckhout como segunda vicepresidente.

                        Uno de los nuevos diputados firma las actas durante la presentación de credenciales (Enio Perdomo)

A falta de representación por parte de  la oposición, el diputado Richard Blanco propuso a José Sánchez Mazuco como primer vicepresidente de la AN, pero los diputados oficialistas calificaron la propuesta como “indigna, una falta de respeto, una bofetada”

El diputado Darío Vivas denunció que la oposición “ofende la dignidad de la Asamblea Nacional pretendiendo presentar asesinos para dirigir el parlamento” mientras los diputados oficialistas gritaban “Somos mayoría, somos mayoría” y “No volverán”.

¿Qué significa eso de “no volverán”? La Administración Central ha venido utilizando esa frase desde su amanecer, haciendo énfasis en que las viejas prácticas del pasado no tienen aforo en estos tiempos de “revolución bonita”.

No volverán los políticos del pasado y  las viejas prácticas, es lo que se entiende. Lo que no está claro es cuál es el punto de partida de aquello que no volverá. Llamarnos “camaradas” y repudiar que las estatuas de Lenin no son precisamente el adorno mundial, pone seriamente en duda las ovaciones de aquellos que prometen que otros nunca más van a volver.
Dos razones dominan a una Venezuela quebrantada. La confrontación y la ubicación de un frente común como enemigo es un claro objetivo para mantener a flote una política que se sirve de glorias propagandísticas fabricadas para hacer evidente la ilusión de una nueva vía. Lo que no pueden tapar con un dedo es que “sólo vuelven al pasado los que no pueden encarar el presente”
Poner viejas políticas en práctica no le sirve a nadie. La adaptación a una era poco puede hacerse con la utilización de panfletos rojos que no toman en cuenta las coyunturas locales de los Estados y experiencias de calle. Aclamar ciegamente a un gobernante es tan vano como creer en el genio de la lámpara mágica.
El error no está en decir no volverán a aquellos entes del pasado considerados como culpables de nuestros tiempos; la corrupción, inseguridad y la violación de derechos humanos son tres enemigos válidos en toda era. El error está en vanagloriarse en la miseria, cuando todos sabemos que existirá la verdad aunque el mundo perezca” (San Agustín).

No hay comentarios:

Publicar un comentario